miércoles 17 de noviembre de 2010

La última cena



Al chueco Jesús Homero Galindo el síndrome de privación lo friega. Su casa está en la periferia del Santiago sucio. Las botillerías y los narco tráficantes son más visitados que las animitas de Romualdito.
Obliga a sus hijos a sentarse a la mesa. Los mocosos con las narices sucias y la cara deslavada lo observan con temor.
- ¡ Voy a chupar pa´ olvidar las penas ! - dice rabioso
Después divide la empanada.
- ¡ Sólo hay una, cabros de mierda; no sean hambrientos!
Los cinco mocosos la disputan a golpes. Con el delantal ennegrecido, María, su mujer pide equidad “que los pendejos no entienden”.