miércoles 17 de noviembre de 2010

VISITA AL ZOO


Cuando llegó la noche los zorros, a través de mensajes cifrados, se comunicaron con las hienas, los coyotes y las águilas. El objetivo fue atacar la casa del hombre que custodiaba la entrada. Los topos cavaron durante trescientas horas un foso que permitía salir al parque principal. Llegada la medianoche se inició la fuga. Los más débiles y los más cobardes se resistieron a huir. El nerviosismo y la ansiedad hicieron temblar la noche entera. A la mañana siguiente al hombre lo descubrieron con los ojos arrancados y el cuello roto. Ningún animal salvaje permanecía ya en las celdas.