
Ese atardecer regresó a su campo como lo hizo durante años; su hijo no lo reconoció y su cuarto estaba vacío. Su mujer pintaba junto al balcón una acuarela de Parronales con cielo gris de fondo. En donde cultivaban los trigales habían levantado un cementerio.
1 comentarios:
Desolada belleza la de este micro. Me gustó.
Lo siyo leyendo con interés.
Un saludo.
Publicar un comentario en la entrada